DESPIERTA SUEÑA


  

Date el gusto de asombrarte

¿Recuerdas esos cuadros en tercera dimensión en los que para ver la imagen tenías que aprender a desenfocar la mirada? Eran una manera divertida de recordarnos que vemos el mundo de la manera en que hemos aprendido a hacerlo. El filósofo francés Roger-Pol Droit propone una serie de ejercicios simples para desafiar nuestra percepción y jugar con los significados de las cosas. Uno de ellos consiste, por ejemplo, en repetir muchas veces en voz alta la palabra que designa un objeto común, como “lápiz”, “taza” o “escalera”. En muy poco tiempo, la palabra se habrá separado de su significado para convertirse en un sonido que no quiere decir nada. La experiencia dura muy poco, pero nos lleva a cuestionarnos por qué pensamos que nuestra forma de comprender y nombrar el mundo es natural, como si sólo hubiera una forma posible de hacerlo.

Droit se ha dedicado a acercar la reflexión filosófica a nuestras experiencias cotidianas. En un mundo en el que nada nos sorprende pues “sabemos demasiado”, es importante darnos la oportunidad de recuperar la curiosidad que teníamos cuando éramos niños y dejarnos sorprender por las cosas que suceden todos los días. En realidad, la filosofía nace de esos momentos en los que cobramos conciencia acerca de nosotros mismos y del mundo que nos rodea, y comenzamos a cuestionarnos al respecto.

En 101 experiencias de filosofía cotidiana y Pequeñas experiencias de filosofía entre amigos Droit enlista una serie de experiencias a realizar, en solitario o con amigos, que buscan provocar en quien las pone en práctica una sensación de extrañamiento y asombro. Se trata de ejercicios de imaginación creativa que nos invitan a adentrarnos en niveles más profundos de conciencia, hacia la región en la que construimos nuestra identidad y nuestro lugar en el mundo. Y aunque esto suene muy denso, en realidad es sólo jugar a hacer filosofía.

Animémonos a desaprender lo que sabemos, a desconectarnos de nuestros dispositivos electrónicos para tratar de ver el mundo sin filtros. Cosas tan sencillas como envolver alguna cosa en papel y reflexionar acerca de cómo el objeto desaparece sin dejar de estar presente, tratar de olvidar nuestro apellido, inventarnos un demonio o una doctrina, crear falsas leyes científicas, hacer algo que consideremos sucio, en fin, cualquier cosa que nos saque de la comodidad y nos conduzca a tratar de comprender el mundo por nosotros mismos.

En medio de la revolución tecnológica que atraviesa nuestra civilización, creemos indispensable mantener presente aquello que nos hace humanos, aquello que mueve nuestras emociones, anhelos y sueños.

Porque para disfrutar, lo único indispensable es estar vivos, aunque eso, significa mucho más que el simple hecho de respirar. Estar vivos es estar en movimiento, ávidos de descubrir, de avanzar, de aprender para seguir creciendo.

Si hemos de estar vivos, vivamos pues, a fondo, plenos, con la consigna de hacer realidad nuestros sueños y nunca dejar de soñar.

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